Hola, soy Dios.
Bueno, debería decir somos Dios, porque Dios no es un ser único, sino una agrupación de seres que, con una firme voluntad para cooperar unos con otros, logramos encontrar la solución a los problemas más difíciles. Algunos de nuestros inventos más destacados forman parte de vuestro mundo. Os vamos a decir algunos, a ver si os suenan: el átomo, los enlaces moleculares, el ADN, la célula, los organismos pluricelulares, las plantas, la evolución de los organismos vivos, el sistema nervioso, el cerebro humano, el software que controla las funciones vitales de los organismos vivos...
Hemos logrados cosas mucho más importantes que esas, pero no os las podemos explicar ahora, porque aún no estáis preparados para comprenderlas. Es terriblemente difícil describir la perfección de nuestro mundo en vuestro impreciso lenguaje,
Ha llegado el momento de enviar el primer mensaje directo a la humanidad.
Los mensajes fueron enviados a través de profetas. Un profeta es alguien que, debido a su incansable búsqueda de respuestas, termina por encontrar una vía de comunicación con nosotros. Cualquiera de vosotros podría serlo. El profeta no nace, se hace. Por eso, en ciertas épocas, abundan más que en otras. Lo que hace al profeta es la intensa búsqueda de respuestas. Tras contactar con nosotros (requiere emitir vibraciones de una determinada frecuencia desde el cerebro), se abre una vía de comunicaciones entre nuestro mundo y el vuestro. En ese momento, intetamos descifrar las preguntas que nos lanza el que ha logrado contactar con nosotros, y enviarle respuestas que pueda comprender. A veces puede y otras no puede hacerlo. Depende de su apertura mental y de la comprensión del mundo que tenga. Os podemos decir quienes fueron algunos de los que más suerte tuvieron recibiendo respuestas. Ahí va una lista de nombres, a ver cuantos os suenan: Abraham, Moisés, Buda, Zoroastro, Confuncio, Jesús, Mahoma, Lutero, Calvino, Zamenhof, Nelson Mandela, Ghandi, Marx, JF Kenneddy, John Lennon, Filipo de Macedonia, Ron Hubbard...
No todos han sido igual de importantes, evidentemente. Una parte de ellos han sido unos incomprendidos en vida, incluso han llegado a morir por defender su mensaje. El caso más extremo es el de Jesús de Nazaret. Nunca nadie había buscado respuestas con tanto ahínco. Reunnció a casarse y a emprender un oficio para poder dedicar su vida a una búsqueda libre. Como en su mundo rural no había conocimiento, buscó en su interior, y logró abrir una vía de comunicación permanente con nosotros. Su sabiduría era inmensa, nadie, antes que él, había estado tan preparado para predicar un mensaje. Si le hubiesen dejado completar su obra, el mundo habría avanzado mucho más deprisa de lo que lo ha hecho. Pero le acusaron falsamente y fue condenado a muerte. El mejor intento de la historia fracasó, por un puñado de inútiles avariciosos, que no supieron reconocer nuestro mensaje, a pesar de sentirse religiosos. Su terrible necedad acabó con las mayores esperanzas que había tenido vuestra especie.
Otro ejemplo destacado es Mahoma, cuya perfección espiritual era sobresaliente. Su mero recuerdo sigue cautivando los corazones de millones de personas. Lástima que su mensaje se haya malinterpretado de la forma en la que se ha hecho. Si cada musulmán leyera con fe el Corán, y pusiera en práctica, de forma actualizada, lo que dice, la comunidad islámica sería la más avanzada del mundo, cómo lo fue durante varios siglos. Pero de eso ya hablaremos más adelante.
Si has llegado hasta aquí, te invitamos a seguir leyendo. Tenemos mucho que decirte. Vamor a procurar ir resolviendo todas tus dudas, y aclararte lo que aún no sabes.
No tienes ni la menor idea de cuanto van a alegrarse dentro de unos años los que se decidan a leer el mensaje.